El análisis conductual aplicado

El análisis conductual aplicado es el uso de los principios conductuales del aprendizaje para la comprensión y la modificación del comportamiento.

Métodos para promover conductas

Para reforzar una determinada conducta o incorporar una nueva disponemos de una serie de recursos: el elogio, la selección de reforzadores, el moldeamiento o la práctica positiva.

Utilizar el elogio

Los profesores pueden mejorar la conducta de los estudiantes alabando el buen comportamiento e ignorando los errores y la mala conducta. Aunque este modo de actuar puede ser útil, las conductas indeseables pueden persistir cuando sólo se utiliza el elogio como única estrategia de control del aula. Los resultados positivos del uso de reforzadores se producen cuando se realiza controladamente:

  • Los reforzadores deben ser contingentes a las conductas deseadas.
  • Debe referirse a los actos, no a la personalidad del alumno.
  • Se debe especificar claramente la conducta que se quiere reforzar.
  • Tiene que ser creíble.

En definitiva, el elogio no debe usarse indiscriminadamente (pues podríamos reforzar conductas indeseadas) y ha de ser un reconocimiento sincero a una conducta determinada.

Además, los programas de reforzamiento especifican la frecuencia con que el reforzador debe ser administrado: el reforzamiento es más eficaz cuando el reforzador se administra de manera continuada en la fase de adquisición, y de manera intermitente cuando la conducta ya ha sido adquirida.

El principio de Premack

Según el principio de Premack, una conducta muy frecuente (una actividad preferida por un alumno) puede ser un buen reforzador de una menos común (actividad menos preferida), lo que en ocasiones se conoce como “la regla de la abuela”: primero haz lo que yo quiero que hagas y luego puedes hacer lo que tú quieras.

Para utilizarlo de una manera provechosa es necesario que la conducta menos frecuente, es decir, la menos preferida, ocurra primero, de manera que al término de ésta el alumno pueda realizar esa segunda actividad preferida:

Si terminas de hacer… luego podrás….

Ahora bien, estos reforzadores no actúan por igual en todos los alumnos: un mismo estímulo puede ser algo atractivo para un alumno, pero provocar rechazo a otro, por lo que obliga al profesor a conocer cómo son sus alumnos y cuáles son los reforzadores que más les conviene con objeto de utilizarlos adecuadamente. Además, los reforzadores podrían perder su eficacia si se emplean en exceso.

Moldeamiento

El moldeamiento, o técnica de las aproximaciones sucesivas, se utiliza para adquirir gradualmente una determinada conducta deseada y resulta eficaz para conseguir respuestas que no existen en el sujeto.

El procedimiento consiste en aplicar el reforzamiento tras las respuestas que, aun no siendo las que se desean, se aproximan a ellas y, a la vez, en ir administrando el reforzador diferencialmente; esto es, se administra el reforzador sólo cuando van apareciendo versiones más refinadas de las conductas deseadas.

Un método para identificar estos pequeños pasos es el análisis de tareas desarrollado por R.B. Miller en el que se define el objetivo final y se establece una secuencia lógica de los pasos que conducen hacia esa meta (se realiza una subdivisión de las habilidades en diferentes categorías). Esto ofrece la posibilidad al profesor de asegurarse de que los estudiantes tengan las habilidades necesarias para continuar con el siguiente paso. Además permite señalar con claridad las áreas problemáticas si un alumno encuentra dificultades.

Muchas conductas pueden mejorar con el moldeamiento, en especial las que implican persistencia, paciencia, mayor precisión, mayor rapidez o mucha práctica para lograr el dominio. Sin embargo, dado que es un proceso que toma mucho tiempo, no hay que emplearlo si puede tener éxito con métodos más simples, como la señalización (conjunto de estímulos que orientan al individuo hacia una determinad conducta deseada).

Este es el procedimiento que, durante siglos, han venido utilizando los domadores de animales.

La práctica positiva

La práctica positiva es una estrategia para ayudar a reemplazar una conducta con otra, que consiste en practicar las respuestas correctas inmediatamente después de los errores (por lo que resulta apropiada para corregir los fallos de los estudiantes).

Es posible aplicar el mismo principio cuando los estudiantes rompen las reglas del aula; así, en lugar de castigarlos se les puede pedir que practiquen la acción correcta.

Métodos para combatir conductas indeseadas

Por el contrario, para afrontar conductas indeseables, podemos recurrir a las siguientes estrategias:

Reforzamiento negativo

El reforzamiento negativo permite fortalecen una conducta mediante la supresión de algo que resulta desagradable o aversivo. El profesor puede recurrir a él si sitúa a los alumnos en situaciones ligeramente desagradables que pueden evitar mejorando su conducta:

Podréis salir al recreo cuando tengáis recogidos vuestros pupitres y cada uno esté sentado y en silencio en su asiento.

De esta manera el profesor pretende fortalecer unas conductas y cesar la realización de otras, al tiempo que da a los alumnos la oportunidad de ejercer el control.

Para servirse del reforzamiento negativo es recomendable seguir una serie de pautas, tales como describir el cambio deseado en positivo, evitar las amenazas, mantener las situaciones desagradables en el tiempo frente a las protestas y centrar la atención en las acciones, no en las promesas.

La saciedad

Otra forma de disminuir una conducta problemática es insistir en la realización de dicha conducta hasta el punto de perder el interés o la motivación. Si la conducta del estudiante no interfiere con el desarrollo de la clase, el maestro puede permitir que continúe realizándola hasta que se detenga por sí mismo, lo que se logra ignorando la conducta.

Este procedimiento debe aplicarse con cuidado, ya que obligar a los alumnos a seguir realizando algunas conductas puede ser nocivo física o emocionalmente e incluso peligroso.

Reprimendas

Si los regaños no se emplean con demasiada frecuencia y el ambiente del aula suele ser positivo y cálido, los alumnos suelen responder con rapidez, pero pueden ejercer un efecto contrario al deseado en alumnos que busquen ese reconocimiento por su mala conducta.

Costo de respuesta

Es el castigo con pérdida de reforzadores. Para entendernos, es la “multa a pagar” por la mala conducta del alumno. Puede comenzar como advertencia y aumentar a medida que el alumno reitera su comportamiento. El castigo debe ser siempre un último recurso, aplicarse de manera justa, proporcionada y dejando claro cuál es la conducta inadecuada y la acción deseable que se pretende reforzar.

 

Un comentario en “El análisis conductual aplicado

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